UNA NOCHE Y UNA TUMBA
En una gran casa solitaria, que se ve desde mi ventana, vivía una mujer de unos 86 años que no soportaba ver personas y mucho menos niños cerca de su jardín. Ella era una mujer amargada, de mirada penetrante, de quien nunca se podían saber sus intenciones.
Una noche fría, con un silencio escalofriante, me había acostado temerosa porque era viernes 13. Estando acostada sentí un ruido que parecía como si estuvieran escarbando y
me levanté para mirar. Cuando estuve en pie, lo primero que se me vino a la mente fue asomarme por la ventana que daba al jardín de aquella horrible anciana. Cuando lo hice, pasó por mi rostro una brisa muy fría, observé fijamente y vi que la anciana estaba cavando un hueco profundo; pensé que ella estaba enterrando a alguien y luego vinieron a mi
mente muchos otros pensamientos. Mientras trataba de aclararlos, no me di cuenta de que ella me había visto y al descubrirlo corrí rápido a mi cama.No sé por qué no pude dormir: si por pensar en para qué la horrible anciana cavaba en su jardín o por temor a que me hiciera daño al día siguiente. Me quedé toda la noche pensando, mi cabeza daba vueltas y vueltas.
A la noche siguiente, cayó una fuerte tormenta y otra vez escuché que escarbaban, pero esta vez decidí ir hacia allá para saber qué era lo que la anciana tramaba. Todo cambió cuando descubrí la verdad: tal como lo había pensado, la horrible anciana estaba enterrando los cuerpos de sus dos hijos y de su esposo muertos; pero más escalofrío me dio al darme cuenta de que había sido ella quien los había asesinado.
Me quedé allí para averiguar todo, pero no me imaginé que ella me descubriría y me atraparía. Era una bruja y en sus ojos pude ver un sapo, sin saber que a partir de esa noche el sapo sería yo.
La bruja me entró a su casa y me encerró como a un animal salvaje y después de un rato se hizo realidad lo
que vi en su mirada. Al verme convertida en sapo, escapé sin que ella se diera cuenta.Con el tiempo, la horrible mujer se enloqueció porque cada noche se le aparecían los espectros de sus hijos y de su esposo, hasta que un día decidió quitarse la vida.
Y, como no todos los cuentos terminan felices, yo no he podido volver a la normalidad: soy un horrible sapo que deambula por toda la ciudad.LUISA FERNANDA VILLA BEDOYA 7°

2 comentarios:
A las 29 de enero de 2009 a las 6:30 ,
Anónimo ha dicho...
el cuento es bueno felicito a la escritora
A las 29 de enero de 2009 a las 6:32 ,
Anónimo ha dicho...
el cuento me parecio muy bueno es genial
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